8 de enero de 2014

14. Amor de lejos, felices los 4?

La decisión no fue fácil. Mis amigas de colegio, que sin conocerlo querían mucho al primo de mi corazón, fueron las primeras también en animarme a que me diera otra oportunidad. Finalmente, si la balanza no se inclinó hacia mi... porque no podría intentar yo también vivir mi propia historia?

Definitivamente no iba a vivir en Bogotá; la familia no estaba del todo de acuerdo... y yo tenía un buen pretendiente. Había dejado escapar mis primeros años de adolescencia en los que me volví experta en amores platónicos; seguramente merecía yo también vivir otras historias.

Estaba en el último año del colegio, llena de juventud y lista para ser universitaria! Di el paso sugerido por todos, pero con la total certeza que mi corazón se quedaba congelado para él. 

Siempre lo he dicho: creía en ese entonces y sigo creyendo que Kbto y yo, dejamos pendiente en otra vida nuestra historia y en esta ... vinimos para estar juntos. Suena loco, pero así lo sentí desde siempre; tal vez por eso, inconscientemente dilaté en los primero años, lo que podía ser; tal vez por eso, me aventuré a probar otras historias, porque sabia que tarde o temprano, la nuestra seguiría.

Iba a vivir una nueva vida. Recibiría llamadas locales, diarias, sin afán. Visitas "de novio", visitas "de sala", tarjetas, credenciales, salidas a cine, a bailar... en fín! viviría lo que merecía vivir... pero no con quien quería hacerlo.

De todas maneras, seguiría ilusionada ... cada vez que el cartero pasara con su moto roja, pitando de puerta en puerta para que los destinatarios, salieran a recibir su carta. El cartero, ya casi mi amigo, extrañaría seguramente no visitarme tan seguido.

Serían menos frecuentes mis llamas al 091, donde, al otro lado de la línea una mujer desconocida me contactaba con el número que yo ya sabía de memoria, no sin antes preguntarle a quien le contestara allá: le puedo dejar una llamada de Cali?

En una de esas llamadas (no recuerdo exactamente cómo), le conté a Kbto que yo también tenía compañía, pero que en el momento que el quisiera, mi propia balanza si iba con él.






No hay comentarios:

Publicar un comentario