7 de enero de 2014

10. POR FIN... TRES AÑOS DESPUES

Navidad de 1989. De regreso a la finca de Carmen de Apicalá, 3 años después. Nuevamente, paseo familiar; en el viaje desde Bogotá me dijeron que era probable que Kbto fuese, porque tenía un paseo con sus amigos de la Universidad. Tendría que soportar sola todos los recuerdos en cada uno de los rincones: la piscina, la hamaca, la sala de televisión, la plaza del pueblo, la cocina... cada uno con el recuerdo de una mirada, una insinuación, un chiste, unas ganas enormes de robar un beso.

Justo para la noche de fin de año llegó de sorpresa. Dijo que el viaje con sus amigos se había complicado y le había "tocado" venir con el resto de la familia. Yo presentí que no era así, que quería estar nuevamente en el lugar donde todo empezó; casi me muero al escuchar su voz.

Las muchas estrategias que había construido en mi cabeza durante los últimos meses, para lograr al menos un beso que cerrara todo este cuento definitivamente, se me cayeron al piso. No sabía que hacer.

En la noche, listos para la fiesta de nochebuena, opté por el camino mas ilógico y nuevo para mi: pasarme de tragos hasta tener la valentía de decirle de frente que seguía muy enamorada.

Los adultos se fueron a dormir y los primos, jóvenes y adolescentes nos quedamos en el kiosco madurando la fiesta. David, su hermano, era el parejo perfecto para aprender a bailar Merengue. Justo cuando acabó una de esas canciones, fui arrebatada de sus manos por Kbto, quien le dijo: ahora me toca a mi. Se escuchó: "Que bonita fue esa noche" de Joe Arroyo y bailamos riéndonos con los demás, pero sin mirarnos a los ojos.  No quería que acabara la canción, pues tenía sus manos en mis manos... pero se acabó. ¿Ahora que hago? - pensé;  pero antes de tener la respuesta, sonó la siguiente y esta vez me apretó para bailar mas cerca y nos miramos fijamente. "Nuestro Sueño" del Grupo Niche sirvió de telón para vernos y entender que algo podía pasar, pero que el todavía sentía rencor.

La algarabía de la fiesta hizo que ese instante no fuera eterno y que los demás asistentes también fueran parte de la fiesta. Yo, seguí con mi estrategia de probar mas tragos hasta ser fuerte y perder la timidez. 

Tenía que decir lo que sentía; pero como lo planeado no siempre es lo que sucede, lo dije casi todo... pero no a él. Mi prima Catalina (con menos de 15 años aún) fue mi primera confidente. Un poco ebrias decidimos salir corriendo por el pueblo, esperando que él nos encontrara. Así fue, pero en vez de un beso, recibí un regaño. Lo odié pero lo amé, porque estaba preocupado por mi y porque muy a mi pesar, quería ser respetuoso con la relación que ahora tenía.

No pasó nada. Los dos días siguientes fueron tensionantes. Seguramente ya tenía claro que yo quería que habláramos a solas, pero no facilitaba la posibilidad; además, ya mis primas sabían lo que yo sentía y por supuesto cualquier comentario bienintencionado me hacía sentir delatada. 

El paseo se acabó. Regresamos a Bogotá. Me quedaba una semana mas, pero esta vez en su mismo barrio, pues afortunadamente para esta historia, mis primas se habían pasado a vivir a la misma unidad Residencial donde vivía él y otros primos. De alguna manera, las vacaciones seguían.

El 3 de enero mis cómplices armaron un plan. Definitivamente yo no era capaz sola. Se programó una tarde de películas en VHS en la casa de Kbto y David. No recuerdo cual película vimos, solo recuerdo que mi corazón palpitaba a millón porque Catalina frecuentemente le decía a Kbto cosas al oído, me miraba y se reía. El le contestaba algunas, otras no. Se acabó la jornada y regresamos para el apartamento, un poco afanadas porque según mi prima tenía cosas que contarme. Bastante infantil la situación, pero reconfortante, pues por fin iba a saber que estaba pensando él. 

Ya en nuestra habitación, Catalina me dijo que entre secretos él le había confesado que todavía sentía algo por mi; pero que no estaba  dispuesto a seguir nuevamente mi juego. Adriana me animaba a seguir intendándolo, cuando en la ventana se escucharon unas piedritas chocando contra el vidrio. Estábamos en el cuarto piso y nos sorprendimos. Adriana abrió la ventana, se asomó y de manera muy relajada saludo a alguien. Pensé que era un amigo suyo, porque era común que las buscaran de esa manera. Dijo muy seria: esperate un momentico. Cerró la cortina, me miró a los ojos, se transformó y metió un grito sorpresivo: ¡Es Kbto, quiere que bajes! 

Todo fue confusión. Ya estaba en pijama, debía escoger que ponerme, que decir y cómo bajar sin que mis tíos, que ya estaban acostados, se dieran cuenta!

Baje cuatro pisos temblando de pies a cabeza. El me esperaba en la puerta del edificio, en medio del frío de la noche. Lo saludé con una sonrisa nerviosa y lo primero que me dijo fue: "quiero aclararte que para poner venir hasta acá tuve que tomarme dos tragos grandes de aguardiente".

Sonreí, no recuerdo que contesté, solo se que después de algunas pocas frases, por fin llegó el beso que durante tres años habíamos esperado. Cuanto quisiera hoy recordar con exactitud todo lo demás que nos dijimos, lleno de amor, de perdón, de arrepentimiento y de preocupación por lo que iba a pasar.

Hablamos y nos besamos durante unos minutos mas. Quedamos en ir a cine al día siguiente. Estoy segura que fue la primer noche de mi vida que pasé en vela.

La semana que me restaba de vacaciones fue la del típico amor de verano. Encuentros a escondidas, paseos, cine, bailes, sin compromiso y disfrutando cada segundo que pudimos escapar a los ojos de los tíos y primos.

La despedida tuvo dos momentos. Una, en el parque donde me entregó en medio de lágrimas un poema que había escrito 3   años atrás. Ambos confirmábamos que los seis meses siguientes eran una pausa concertada; la historia debía parar ahí, para no hacernos mas daño y no hacerle daño a terceros, o reiniciarse del todo cuando yo entrara a la universidad, posiblemente en Bogotá. 

La segunda despedida, en la terminal de transporte donde nos fundimos en un beso largo, lleno de nostalgia y de amor.




NUESTRO SUEÑO http://www.youtube.com/watch?v=-7crpQ9hAXE

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